la rabia de las trinitarias

hoy  no toda palabra tiene presente
en la primera persona más
anticipo con tristeza
a los pajaritos que  insisten en
destrozar las trinitarias
manotearía pero sé
alguien transita con una calma
que no es la mía
y me cuido de lo preciso
del color y  a la vuelta
los tiestos vacíos son terror
el terror es la espalda  de
un hombre blanco sin pelos que pasa
cerca para llevarse algo
que yo –una y otra vez- le dejo llevar
lo otro del horror  es un manotazo hueco
que sé imprescindible
como decir
tienen vísceras las vísperas de las noches
de mis trinitarias         se lleva algo
le dejo llevar

pero acá
el clima aquí es impredecible
tanto calor me angustia aunque es mentira
que alguna  vez alguien anduvo y yo espere
por otra que dijera que marchar
ya no es  suficiente
aquí nada crece ni fueron más pájaros
después de las cortinas
andar ahora –como quiero- desde mi
es más como decir  montaña – andé-
con los pies arriba  estrujo la cabeza
soy harina de frente y pan
la ternura es trabajo duro
si me importa demasiado
la rabia  de las trinitarias
en cambio