la deuda y los derechos humanos (CIDH)

La crisis no nos afecta a todos y todas por igual. La deuda pública, las medidas de austeridad y el servicio a los fondos buitres agravan la precariedad de un País ya empobrecido y falto de derechos. Decir que Puerto Rico es un País donde casi la mitad de la gente es pobre es una simplificación. Esa pobreza, una vez se localiza en áreas históricamente marginadas, es mayor al 60%. Las estadísticas son miopes. No revelan que se trata de una pobreza femenina, racializada, criminalizada como autóctona a barriadas y caseríos. Tampoco dicen que es una pobreza relacionada a falta de acceso: que el sistema de transportación, salud, educación y vivienda no sirven. No dicen cuánta gente está pasando hambre (real, no la metafísica o la de dios) en el País. Tampoco dicen, urgente e indispensable, quiénes son los que se llenan la barriga a costa de inducirnos la precariedad. Faltan nombres de responsables, identidades de bonistas, mecanismos de fiscalización, sanciones y penas para quienes provocaron la debacle. Denunciar esta pobreza, como una violación al derecho a la vivienda, acceso a la justicia, salud, educación, trabajo es un deber que compartimos. A propósito de este deber,  aquí hay muchas y muchos que luchan por anteponer la gente a la deuda. No queremos el País que proponen políticos y buitres. Queremos otro País y estamos dispuestas a trabajarlo. En todas las esquinas. Desde adentro y desde afuera.

Comparto en este espacio algunos enlaces sobre la audiencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Activistas de distintos espacios coincidieron para emplazar al gobierno de Puerto Rico y de los Estados Unidos sobre las violaciones a los derechos humanos que agravan las medidas de austeridad y el servicio a la deuda. Moratoria, auditoria y reestructuración de la deuda legítima son sólo algunas de las exigencias que se presentaron esa tarde. Fue la primera ocasión en que un grupo de activistas de acá participamos en un foro oficial para hablar sobre la deuda, un espacio que había sido limitado al gobierno y a bonistas que sólo representan sus propios intereses.  La audiencia fue el resultado de la petición y el trabajo duro de personas que defienden los derechos humanos del País y sirvió para generar una discusión desde una perspectiva de derechos humanos. Contrario a lo que quiso aparentar el gobierno local, no coincidimos en nuestras exigencias. Estamos de lados opuestos: aquellos que inducen la precariedad y quienes la viven y se sienten convocadas a actuar alrededor de ella. El consenso es una trampa a la que no me siento convocada.  La crisis exige derrumbar para construir y lo que allí ocurrió sirve para adelantar ese hoy y ese mañana.

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Video de la audiencia

Fotos oficiales de la CIDH

Artículo sobre la audiencia e informe listo para descargar

Algunas notas crudas sobre la ponencia, disponibles aquí

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