feminismo para liberar y construir

De “Fe51n7ERA0VGL._SX348_BO1,204,203,200_.jpgminism and Abolition: Theories and Practices for the Twenty-First Century” en Freedom is a Constant Struggle: Ferguson, Palestine and the Foundations of a Movement de Angela Y. Davis. A propósito del feminismo para abolir y construir. Para abolir la deuda, el racismo, la violencia de género, la desigualdad, la pobreza, las cárceles, la policía y construir libertades, equidad, organización, movimiento, otras formas de preguntar, responder y relacionarnos. Por una interseccionalidad no solo de identidades, también de luchas.  (*Nos encontramos este libro en Busboys and Poets un espacio librería-restaurante-bar-combatividad en Washington DC)

“Feminism involves so much more than gender equality and it involves so much more than gender. Feminism must involve consciousness of capitalism (I mean the feminism that I relate to, and there are multiple feminisms, right). So it has to involve a consciousness of capitalism and racism and colonialism and post-colonialities, and ability and more genders than we can even imagine and more sexualities than we ever thought we could name. Feminism has helped us not only to recognise a range of connections among discourses and institutions and identities and ideologies, that we often tend to consider separately. But it has also helped us to develop epistemological and organising strategies that take us beyond the categories ‘women’ and ‘gender’. And feminist methodologies impel us to explore connections that are not always apparent. And they drive us to inhabit contradictions and discover what is productive in these contradictions. Feminism insists on methods of thought and action that urge us to think things together that appear to be separate and to disaggregrate things that appear to naturally belong together.”

 

 

la rabia de las trinitarias

hoy  no toda palabra tiene presente
en la primera persona más
anticipo con tristeza
a los pajaritos que  insisten en
destrozar las trinitarias
manotearía pero sé
alguien transita con una calma
que no es la mía
y me cuido de lo preciso
del color y  a la vuelta
los tiestos vacíos son terror
el terror es la espalda  de
un hombre blanco sin pelos que pasa
cerca para llevarse algo
que yo –una y otra vez- le dejo llevar
lo otro del horror  es un manotazo hueco
que sé imprescindible
como decir
tienen vísceras las vísperas de las noches
de mis trinitarias         se lleva algo
le dejo llevar

pero acá
el clima aquí es impredecible
tanto calor me angustia aunque es mentira
que alguna  vez alguien anduvo y yo espere
por otra que dijera que marchar
ya no es  suficiente
aquí nada crece ni fueron más pájaros
después de las cortinas
andar ahora –como quiero- desde mi
es más como decir  montaña – andé-
con los pies arriba  estrujo la cabeza
soy harina de frente y pan
la ternura es trabajo duro
si me importa demasiado
la rabia  de las trinitarias
en cambio

towards a performative theory of assembly

In our individual vulnerability to a precarity that is socially induced, each “I” potentially sees how its unique sense of anxiety and failure has been implicated all along in a broader social world. This initiates the possibility of taking apart that individualizing and maddening form of responsibility in favor of an ethos of  solidarity that would affirm mutual dependency, dependency on workable infrastructures and social networks, and open the way to a form of improvisation in the course of devising collective and institutional ways of addresing induced precarity – Judith Butler

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trabajadoras y precariedad

La Junta de Control Fiscal es la colonia. La colonia es patriarcal. La Junta de Control Fiscal es patriarcal. Por eso y muchas otras razones, es un deber oponerse a la Junta de Control Fiscal. Estos números son sólo una muestra de cómo anteponer los intereses de los bonistas a los nuestros, induce mayor precariedad y hambre. Decimos NO para exigir el derecho a construir nuestro País.

#lagenteantesqueladeuda

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la deuda y los derechos humanos (CIDH)

La crisis no nos afecta a todos y todas por igual. La deuda pública, las medidas de austeridad y el servicio a los fondos buitres agravan la precariedad de un País ya empobrecido y falto de derechos. Decir que Puerto Rico es un País donde casi la mitad de la gente es pobre es una simplificación. Esa pobreza, una vez se localiza en áreas históricamente marginadas, es mayor al 60%. Las estadísticas son miopes. No revelan que se trata de una pobreza femenina, racializada, criminalizada como autóctona a barriadas y caseríos. Tampoco dicen que es una pobreza relacionada a falta de acceso: que el sistema de transportación, salud, educación y vivienda no sirven. No dicen cuánta gente está pasando hambre (real, no la metafísica o la de dios) en el País. Tampoco dicen, urgente e indispensable, quiénes son los que se llenan la barriga a costa de inducirnos la precariedad. Faltan nombres de responsables, identidades de bonistas, mecanismos de fiscalización, sanciones y penas para quienes provocaron la debacle. Denunciar esta pobreza, como una violación al derecho a la vivienda, acceso a la justicia, salud, educación, trabajo es un deber que compartimos. A propósito de este deber,  aquí hay muchas y muchos que luchan por anteponer la gente a la deuda. No queremos el País que proponen políticos y buitres. Queremos otro País y estamos dispuestas a trabajarlo. En todas las esquinas. Desde adentro y desde afuera.

Comparto en este espacio algunos enlaces sobre la audiencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Activistas de distintos espacios coincidieron para emplazar al gobierno de Puerto Rico y de los Estados Unidos sobre las violaciones a los derechos humanos que agravan las medidas de austeridad y el servicio a la deuda. Moratoria, auditoria y reestructuración de la deuda legítima son sólo algunas de las exigencias que se presentaron esa tarde. Fue la primera ocasión en que un grupo de activistas de acá participamos en un foro oficial para hablar sobre la deuda, un espacio que había sido limitado al gobierno y a bonistas que sólo representan sus propios intereses.  La audiencia fue el resultado de la petición y el trabajo duro de personas que defienden los derechos humanos del País y sirvió para generar una discusión desde una perspectiva de derechos humanos. Contrario a lo que quiso aparentar el gobierno local, no coincidimos en nuestras exigencias. Estamos de lados opuestos: aquellos que inducen la precariedad y quienes la viven y se sienten convocadas a actuar alrededor de ella. El consenso es una trampa a la que no me siento convocada.  La crisis exige derrumbar para construir y lo que allí ocurrió sirve para adelantar ese hoy y ese mañana.

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Video de la audiencia

Fotos oficiales de la CIDH

Artículo sobre la audiencia e informe listo para descargar

Algunas notas crudas sobre la ponencia, disponibles aquí

galaxias para habitar con calma

-Guillermo Rebollo-Gil

(tomado del blog de guillermo, acá)

Soy un tanquecito de amor y no tengo pelos en la lengua, pero tengo pelos en la barba. Y en la espalda. Y en las nalgas. Y es verdad, lamentablemente.

Estoy citando de una canción. Bueno, de dos y un aparte. La primera es la canción titular del primer disco de Macha Colón y los Okapi. La segunda es un numerito—así hablan los conductores de orquesta, ¿no?—que no aparece en el disco pero que tocaron en un mini-concierto en la librería El Candil en Ponce. El aparte es la verdad que compartió Macha con el público aquella noche. Afortunadamente.

En la librería había bien poquita gente de Ponce, pero sí mucha gente peluda que vino de San Juan a ver a Macha cantar. Y bailar. Y reír. Y gozar. Porque en la librería nos sentimos libres. Porque en la librería podemos bailar. Ninguna de estas cosas son necesariamente ciertas. A menos que sea sábado y Macha y los Okapi estén tocando cerquita de un árbol de papel maché que identifica la sección de literatura infantil y uno siente que sí, que las librerías son lugares para jayarse.

Estar jayao, según Macha, tiene que ver con estar en orden con el universo.Para mí, estar jayao es ser un/a animal con pelos en todas partes menos en la lengua; un universo de pelos, si se quiere, menos en esa galaxia desde la cual se habla y se canta y se cuentan las veces en que se ha sentido el amor por primera vez.

La primera vez que vi a Macha cantar fue en Río Piedras en un junte coordinando por el viejo (y tragicómico) Comité de Acción de Estudiantes de Derecho. La segunda no se dio debido a las inclemencias del tiempo. El concierto estaba pautado para un domingo al atadecer en el campamento de Playas pa’l Pueblo en Isla Verde. La tercera fue en la más reciente edición de Santurce es Ley, pero sólo llegué a tiempo para escuchar la despedida. ¿Cuántas veces he sentido a alguien despedirse por primera vez? A veces es trágico. Otras es cómico. Como dos animales peludos que se despegan luego de largo rato gozando, según el orden del universo. Según Macha, el universo de los Okapi es pequeñito. Ponce es lo más lejos que ha llegado la banda. Sin contar las galaxias, claro. Sin contar que poner a un grupo de gente peluda a bailar en medio de una librería, como si fuéramos todos y todas verdaderamente libres, es lo más lejos que nuestra especie de animal podría llegar. ¿Cuántas veces habremos de escuchar música así otra vez?

Déjate de cosas

Tú sabes la que hay

Agárrame las tetas

Y bésame que ya.

Somos animales de urgencia, curiosos tanquecitos peludos, por la calle caminando lentamente de la mano de nuestro amor.  Estamos en orden con el universo, aun cuando el país se venga abajo. Hemos imaginado galaxias para habitar con calma y no hay nada que logre despegar nuestra imaginación de nuestros cuerpos. Hemos sido trágicos montones de veces. Y cómicos, hasta lamentarnos. Y es verdad que hay muy pocos lugares donde podemos sentirnos libres. Hay muy pocos lugares donde podemos bailar sin que nos juzguen por la manera en que le pegamos el cuerpo a otro animal. Pero también es verdad que uno puede hacer un árbol de casi cualquier cosa, en casi cualquier lugar. Depende de la urgencia.

El disco de Macha cierra con una oda a los barrios, a los sitios donde la gente está, pero que apenas la dejan estar. “¡Qué buena está esta vaina!”, dice. Me la imagino cantándola en la playa, a pasos del Hotel Marriot. Las y los compas del campamento ríen y cantan. Desde la terraza del hotel los turistas los miran con indiferencia. Es para jayarse llorando. O bailando. O piqueteando. O marchando. ¿Cuántas veces nos hemos sentido así por primera vez? Ahora tenemos cómo llamarlo.

http://www.80grados.net/galaxias-para-habitar-con-calma-la-musica-de-macha-colon-y-los-okapi/ 

***Y desde acá, un poco de jayaera para todas y todos:

***y de tu-sabes-la-que-hay